


Año 2006- Año 2007 - Año 2008- Año 2009Después de haber vuelto del puente del 1 de Mayo, habernos ido toda la familia de excursión y haber disfrutado de "esas pequeñas cosas que ofrece la vida", sigo triste, muy triste, porque tu Alex, no has venido con nosotros una vez más. Estabas conmigo cada segundo, desde que me levantaba hasta que me acostaba. En cada excursión que hemos hecho, te veía por delante, dirigiéndonos divertido, yendo el primero, atendiendo a tus primos y a tu hermana. Oía tu voz,
-ahora cada vez más lejana-, reir, o llamarme: ¡mamá por aquí¡. Pero eso es un sueño que yo tengo, cada hora, cada minuto, de estos
23 meses. El otro día escuchaba en la radio un programa en el que hablaban de
"el valor de las cosas pequeñas", y donde recordaban lo bonito que es saborear las cosas simples: como esos paseos por el monte que hemos hecho, excursiones a través del río, viendo la explosión de las Hayas en Navarra, ese verde paisaje que nos ha dejado a todos relajados, esa Casa Rural en la que tu tenías una cama reservada y no has podido ocupar... y ¡ me duele tanto¡. Es imposible disfrutar a tope de las cosas pequeñas si tu hijo no las saborea contigo. Ese olor a fresco al levantarnos, esos paisajes tan bonitos por descubrir, esa comida en un bar de un pueblo pequeño tan estupenda, esas cosas pequeñas que ya no disfrutarás y que yo tampoco podré saborear al cien por cien.
Así es que aquí seguimos hijico mío, -continuando-, contigo en mis sentimientos minuto a minuto, cada vez que oigo una frase, que veo otros chicos que las disfrutan, o incluso disfrutándolas yo. Valorando a tope las cosas pequeñas, porque no sé si existe algo más grande que el día que nacen tus hijos y ahora tu pérdida.